Imaginar que mis sueños,
No es una hoja que se duerme,
Ni mil tempestades sobrevivir,
En tortuga.

 

Te debo seguir viva,
Cada gota vieja de los años,
Tiempo sobre mis espaldas,
Para que absorba lo que me duele.

 

Tus palabras, esa rebeldía,
Por hacerme feliz,
Esta mi piel que nace en ti,
Mi poca soledad,
Inmensa de agua en la tierra,
Por ti.

 

Soy la esponja,
Que aprende de tí,
Tu respeto a la verdad,
Lo que soy con tu sonrisa.

 

Y escribo sin miedos,
Por todo lo que vuelo en libertad,
De ser yo misma,
Y en cada momento,
Te amo M Ángel

 

Tu me haces cantar sobre el amor,
Cada vez que alzo mi cabeza,
Haces que le cuente al mundo entero,
Que he encontrado lo bueno.

 

Entonces dirán...

Despacio, despacio,
No te quemes, no lo permitas,
Despacio, pero, ah, mi corazón corre,
Para contemplar tu mirada y marchar.

 

Mi amor, mi amor, mi amor,
Matar el tiempo es facil cuando tu estas aquí,
Desde esos sueños que he visto antes,
Me eres tan familiar, tan familiar...

 

Y allá donde vaya,

Escucharás como te llama mi amor,

Porque eres tu, y te desarmaré,
Y si eres tu ¿sabes como apaciguarme?
Oh, déjame dormir en tus brazos,
Y no les escucharé cantar.

 

Despacio, despacio,
No te quemes, no lo permitas,
Despacio, pero, ah, mi corazón corre,
Para contemplar tu mirada y marchar.


Tu me haces cantar sobre el amor,
Aunque no quieras saberlo,
Haces que se lo cuente al mundo entero,
Pero se que no te gusta,

No te gusta,
No te gusta.

 

Despacio, despacio,
Me eres tan familiar,
Despacio, despacio,
Me eres tan familiar,
Despacio, despacio,
Despacio, despacio...

Rumer - Slow
 

 

¿Qué sabe el hombre?
Si sólo transmitimos nuestros miedos
egoismo y límites.
Sabemos más allá de la religión
Y sociedad manipulados.
El surgir de los polticos
de seres con gran poder.
¿Encuentran amor?
les da igual.
La echo de menos
Esa conducta sin interés
Tu compañía, hicieron mis grandes momentos
Que enzarzan la gran virtud
De ser mejor que un ser humano
Siendo contigo un animal más.
No haré frases
Propias de poesia
No canalizare una mirada tuya.
Eres una verdad más cercana
Entrego todo mi amor hacia ti
Sin castigos ni adiestros ni modales.
Porque entregar tu belleza
Desde dentro hasta fuera
No hubiera sido la situación final
Cuanto quiero a mi pequeña Lida
Estas en mi siempre.

UNA PARADA EN EL ANDÉN

Escucha nuestro último programa...

 

Sin Equipaje

 

 

En tus ojos me veo como soy y brillamos tan alto que no comprendo sufrir.

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SIXTO RODRIGUEZ

Una canción para compartir, escucharé,

Recuerdos que vuelven de cuando estabas aquí,

De tu sonrisa, tu risa fácil,

De tus besos, en esos momentos,

Pienso en tí,

Pienso en tí,

Pienso en tí.

 

En los sueños que soñamos juntos,

En el amor que nos prometimos,

Derretidos como copos de nieve al Sol,

Mis dias ahora acaban y empiezan,

Con pensamientos de tí,

Y pienso en tí,

Y pienso en tí.

 

Por las calles camino junto a tí,

Viendo a otros hacer las cosas que hacemos,

Esos pensamientos persisten en mi,

De cuan llenos solía estar,

Y en esos momentos en los que estamos lejos,

Escucharé esa canción que rompe mi corazón,

Y pienso en ti,

Y pienso en tí,

Y pienso en tí,

Y lo hago.

SIXTO RODRIGUEZ

"I Think of You"


En la que debería haber sido la noche más importante de su vida, el cantante y compositor Sixto Rodriguez, de 70 años, estaba desaparecido. Searching for Sugar Man, el taquillero documental de 2012 que finalmente, y de manera milagrosa, dio a conocer su música al mundo, estaba a punto de conseguir el Oscar al Mejor Documental. Pero Rodriguez no sólo se había saltado la ceremonia del teatro Dolby de Los Ángeles: estaba en su casa de Detroit, durmiendo. “Me perdí el programa. Acabábamos de regresar de Sudáfrica el día anterior. Mi hija Sandra me llamó para comunicármelo. De todas formas, no tengo señal de televisión”, se sincera.

Dos semanas más tarde, ROLLING STONE le encuentra dando un paseo por Detroit, donde ha vivido toda su vida. “Vamos a dar una vuelta”, sugiere, encendiendo el primero de varios porros, que fuma tanto con fines recreativos (lo llama “fumar el dragón mágico”), como para aliviar el dolor que le produce el glaucoma que le ha dejado prácticamente ciego. “No quiero llamar la atención de la policía”, anuncia. Rodriguez está acurrucado en el asiento de atrás de un Jeep Laredo plateado con su novia, Bonnie; delante van su hija Regan, que está embarazada, y, al volante, su marido. Es un día sorprendentemente cálido de finales de invierno en Detroit y Rodriguez va vestido todo de negro: pantalones de piel comprados en Londres, gafas de sol grandes, una elegante chaqueta y una gargantilla con un águila de madera de los indios americanos. Sospechosamente, en su pelo no hay ni rastro de canas. “Todo esto va de mi imagen. Es una actuación”, reconoce.

Después de cuatro décadas de anonimato casi total –no ha grabado un disco desde 1971 y se ganaba la vida trabajando en la construcción y la demolición–, Rodriguez se ha convertido en una superestrella reconocida. Sus conciertos, cuyas entradas se agotan al instante, han pasado de tener lugar en bares a contar con una fecha en otoño en el Barclays Center de Brooklyn, hogar de los Nets y de las actuaciones de Jay-Z, y donde caben 19.000 personas. Nada menos. En su ciudad natal, los fans le abordan allá donde va. Cuando paramos en una cafetería en el campus de la universidad de Wayne State (donde Rodriguez se licenció en Filosofía en 1981), inmediatamente una fan le engancha: “Intentamos conseguir entradas para tu concierto, pero se agotaron. La próxima vez, ¡que sea en el estadio Joe Louis!”.

A pesar de su nueva fortuna financiera –se embolsó más de 500.000 euros por cinco conciertos en Sudáfrica–, Rodriguez no ha cambiado su estilo de vida. No tiene ordenador ni coche, y no le interesa comprar ni una cosa ni la otra, y no se ha movido de la casa en la que vive desde principios de los setenta. “Lleva una vida muy espartana, como la de un Amish. La mayor parte del dinero se lo da a amigos y familia. Me gustaría que se lo gastara en él”, cuenta su hija Regan.

 

Andy Greene

Revista Rolling Stone

08 de mayo de 2013

Una Hoja Arrastrada Por El Viento

La tecnología y la naturaleza siempre han habitado polos opuestos. La grandeza del alma humana habita en tu bosque particular y ese lugar está donde tú estás. Tal vez hoy nos haya tocado vivir en espacios deshumanizados con términos como Internet, chats, foros sociales, blogs o incluso esta misma Web en la que te encuentras.

El espacio es el mismo que el de tu bosque favorito solo que en lugar de árboles, hojas, animales e insectos hay otro tipo de habitantes llamados bits and bytes, códigos binarios, Mp3 o podcasts.

 

 

Desde esta Web os doy la bienvenida a mi pequeño espacio natural lleno de sensibilidades, sueños y poesías que espero os hagan sentir que este bosque virtual existe realmente en nuestra imaginación. Un bosque que, poco a poco, se irá llenando de palabras, sonidos e imágenes donde poder descubrir el lugar más lejano y querido de nuestros sentidos.

 

 

 

Un beso y espero que disfrutéis del viaje.

 

Hoja