UNA PARADA EN EL ANDÉN

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Sin Equipaje

 

 

En tus ojos me veo como soy y brillamos tan alto que no comprendo sufrir.

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SIXTO RODRIGUEZ

Una canción para compartir, escucharé,

Recuerdos que vuelven de cuando estabas aquí,

De tu sonrisa, tu risa fácil,

De tus besos, en esos momentos,

Pienso en tí,

Pienso en tí,

Pienso en tí.

 

En los sueños que soñamos juntos,

En el amor que nos prometimos,

Derretidos como copos de nieve al Sol,

Mis dias ahora acaban y empiezan,

Con pensamientos de tí,

Y pienso en tí,

Y pienso en tí.

 

Por las calles camino junto a tí,

Viendo a otros hacer las cosas que hacemos,

Esos pensamientos persisten en mi,

De cuan llenos solía estar,

Y en esos momentos en los que estamos lejos,

Escucharé esa canción que rompe mi corazón,

Y pienso en ti,

Y pienso en tí,

Y pienso en tí,

Y lo hago.

SIXTO RODRIGUEZ

"I Think of You"


En la que debería haber sido la noche más importante de su vida, el cantante y compositor Sixto Rodriguez, de 70 años, estaba desaparecido. Searching for Sugar Man, el taquillero documental de 2012 que finalmente, y de manera milagrosa, dio a conocer su música al mundo, estaba a punto de conseguir el Oscar al Mejor Documental. Pero Rodriguez no sólo se había saltado la ceremonia del teatro Dolby de Los Ángeles: estaba en su casa de Detroit, durmiendo. “Me perdí el programa. Acabábamos de regresar de Sudáfrica el día anterior. Mi hija Sandra me llamó para comunicármelo. De todas formas, no tengo señal de televisión”, se sincera.

Dos semanas más tarde, ROLLING STONE le encuentra dando un paseo por Detroit, donde ha vivido toda su vida. “Vamos a dar una vuelta”, sugiere, encendiendo el primero de varios porros, que fuma tanto con fines recreativos (lo llama “fumar el dragón mágico”), como para aliviar el dolor que le produce el glaucoma que le ha dejado prácticamente ciego. “No quiero llamar la atención de la policía”, anuncia. Rodriguez está acurrucado en el asiento de atrás de un Jeep Laredo plateado con su novia, Bonnie; delante van su hija Regan, que está embarazada, y, al volante, su marido. Es un día sorprendentemente cálido de finales de invierno en Detroit y Rodriguez va vestido todo de negro: pantalones de piel comprados en Londres, gafas de sol grandes, una elegante chaqueta y una gargantilla con un águila de madera de los indios americanos. Sospechosamente, en su pelo no hay ni rastro de canas. “Todo esto va de mi imagen. Es una actuación”, reconoce.

Después de cuatro décadas de anonimato casi total –no ha grabado un disco desde 1971 y se ganaba la vida trabajando en la construcción y la demolición–, Rodriguez se ha convertido en una superestrella reconocida. Sus conciertos, cuyas entradas se agotan al instante, han pasado de tener lugar en bares a contar con una fecha en otoño en el Barclays Center de Brooklyn, hogar de los Nets y de las actuaciones de Jay-Z, y donde caben 19.000 personas. Nada menos. En su ciudad natal, los fans le abordan allá donde va. Cuando paramos en una cafetería en el campus de la universidad de Wayne State (donde Rodriguez se licenció en Filosofía en 1981), inmediatamente una fan le engancha: “Intentamos conseguir entradas para tu concierto, pero se agotaron. La próxima vez, ¡que sea en el estadio Joe Louis!”.

A pesar de su nueva fortuna financiera –se embolsó más de 500.000 euros por cinco conciertos en Sudáfrica–, Rodriguez no ha cambiado su estilo de vida. No tiene ordenador ni coche, y no le interesa comprar ni una cosa ni la otra, y no se ha movido de la casa en la que vive desde principios de los setenta. “Lleva una vida muy espartana, como la de un Amish. La mayor parte del dinero se lo da a amigos y familia. Me gustaría que se lo gastara en él”, cuenta su hija Regan.

 

Andy Greene

Revista Rolling Stone

08 de mayo de 2013

Gestores Gestados

La cuestión no puede ser más simple: el hecho físico, material o circunstancial debe estar supeditado al interés general. Si en la esquina principal de la calle de tu ciudad ocurren accidentes entre los viandantes y los vehiculos, ¿Acaso es exagerado colocar en ese lugar un paso de cebra o un semáforo para que no sucedan más desgracias? La respuesta es tan obvia que no hace falta contestar. De igual forma, cuando alguien te promete algo y después no lo cumple ¿No deberíamos recordarle lo prometido? Tal vez nos prometió la Luna. Si es ese el caso, el pensar que nos la conseguiría, sería como el de admitir que Papá Noel existe. Pero no se trata de pedir la Luna. Sin embargo sí podríamos pedir cosas muy básicas y que son absolutamente imprescindibles para la vida como una vivienda digna, una salud que no nos cueste una exorbitada cantidad de dinero, un trabajo decente y honroso, una educación accesible para todos, sea cuales fueren las creencias religiosas de cada uno y en fín todo aquello que nos sirva para mantener una existencia respetable, justa y razonable. Un día nos aparece en el horizonte esa oportunidad: una persona nos dice que nos va a proporcionar todo eso y un poco más. Y lo único que nos pide es un voto. Nosotros creemos sus palabras y el día de la convocatoria de elecciones le votamos. Van pasando los días, las semanas, los meses y luego los años y nos encontramos con que de todo aquello que nos prometió no nos ha proporcionado nada ¿Estaríamos ante un engaño? ¿Traición? ¿Qué hacer ante tamaño despropósito? ¿Creeis que es justo? A uno le da por pensar que esta persona utilizó nuestro voto para llegar al poder de esa ciudad y una vez allí despreocuparse de todos los que le pusiéron ¿Sería un despropósito pensar que esa persona no nos ha representado ya que no ha cumplido con ninguna de sus promesas? ¿Estaría bien que esa persona dimitiése?

 

Olvidamos una cuestión que yo diría imprescindible a la hora de criticar o no a nuestros políticos.

Y es que todos ellos, sin excepción, son funcionarios públicos. Gestores que deben encargarse de cumplir una labor: poner en practica el programa electoral que han vendido al pueblo y por el que son votados.Un gestor. Eso es un político. A través de los organismos públicos, este gestor -o gestores- debe encargarse de actualizar las promesas que, por otra parte, quedan reflejadas por escrito en un programa. Si no cumplen con esas promesas deben dimitir con efecto inmediato. España aún está muy lejos de países como Alemania, Japón, Dinamarca o Islandia donde ministros y presidentes han dimitido por cuestiones infinitamente inferiores que los lamentables casos de corrupción que ha habido -y sin duda va a seguir habiendo- en este país ¿Motivos? Mentir en un currículum, no cerrar una base americana, permitir a los bancos hacer negocios salvajes...Sin embargo en España nadie dimite. "Hay una pancarta en lo alto de la ermita que dice cabrón el que dimita" dice el refranero popular. Y yo diría que todo ello tiene mucho que ver con la forma de ser de muchos españolitos medios. Sobre todo los de una generación que vivió la transición y que aún siguen pensando que hay que tenerlo todo, rápidamente y sea como sea. Pero históricamente la idea de poseer valga y cueste lo que cueste es muy antigua y viene de la época del Renacimiento ni más ni menos. La literatura "picaresca" fue una modalidad narrativa muy caracteristica de esa época que llegaría hasta el Siglo de Oro. Los personajes son siempre muy similares: un pícaro antihéroe marginado y desheredado de la sociedad, todo lo contrario al ideal caballeresco que ya perdía fuelle por esa época y que no duda en recurrir a las más diversas y rebuscadas artimañas sin ningún tipo de remilgo para conseguir sus fines que casi siempre suelen ser materiales. Y todo esto ¿A qué viene para referirnos a los politicos? Creo sinceramente que España aún está a años luz de los países arriba mencionados mientras exista ese personaje del "pícaro" que a veces hasta nos quita el sueño. Tenemos última y lamentablemente bastantes ejemplos en este país de sujetos que han basado su existencia en este género literario. En 1968 Andy Warhol dijo: “En el futuro, todos serán famosos mundialmente durante 15 minutos”. Claro que Warhol no conocía Internet -entre otras cosas porque aún no existía- y mucho menos las redes sociales y los dispositivos móviles que hoy atontan y enajenan las mentes a millones de personas. Pero lo más grave de todo no son esos 15 minutos de popularidad. Lo peor es que los políticos sean simples gestores no de la voluntad del pueblo, que es lo que deberían, sino de los intereses particulares de las empresas que los han puesto ahí gracias a sufragarles sus millonarias campañas electorales. Y después: favor por favor. Cuando los señores apoltronados dejan de ser funcinarios públicos se transforman cual X-Men metamorfoseados en diversos personajes como hacendados señores de la electricidad, el gas o el petróleo ubicandose en unas nuevas poltronas -otras- sin tener conocimientos en las materias para las que son contratados. Muchos ex-presidentes forman ya parte de esos lugares de privilegio a los que no se les permite acceder sin tener un determinado número de ceros en sus cuentas corrientes. La gestión que realizáron durante sus mandatos estos supuestos gestores se transforma pues, con el pasar de los años, en bienes materiales que garantizan su futuro, el de sus hijos, nietos, biznietos...la gestación del gestor en estado puro.

 

Luego, y al pasar de los años, aparece en el horizonte un destello de cambio. Una luz que puede acabar con todo lo conocido hasta este momento porque no han vivido en esos ambientes. Porque no han sido educados en la filosofía del pícaro. Porque saben que lo que es del pueblo pertenece al pueblo y sobre todo porque son conscientes de que estamos en esto solo "de paso" y por lo tanto hay que encargarse de efectuar una gestión de base razonable y factible con todas aquellas personas que los han votado. Es algo razonable. Lo que no tiene lógica es llegar arriba y después mirar hacia otra parte ¿Qué ocurre? Lo normal en estos casos desde las mentes de los representantes de las corporaciones -léase políticos recurrentes- es llevar a cabo una campaña feroz y salvaje contra todos esos seres porque son el enemigo. Demonizarles muchas veces inventandose exabruptos del tipo "En España no habrá más libertad si gobierna esta gente", "Este país se convertirá en una república bananera", "no se sabe de donde han salido sus 200.000€" o una de las más famosas perlas: llegar a decir que "existe un partido político que tiene un claro discurso nazi". Manifestaciones todas ellas creadas y sufragadas por el poder que no permite que sus poltronas sean siquiera rozadas por lo que -para ellos- es el cambio que demanda una sociedad a la que el mismo poder le ha dado la espalda por ni siquiera bajar a la calle y conocer las necesidades del pueblo, gritos peregrinos que palidecen antes décadas de despropósitos, redes de clientelismos, tramas finacieras, dinero en negro, nombramientos a dedo, enriquecimiento con dinero público, falsificaciones en documentos oficiales...la lista es gooooorda -que diría el Fumi de Morata- y los pícaros se engordan -y nunca mejor dicho- de paso con todo ello. Pero la realidad es muy otra. Una realidad a la que los dirigentes de este país prefieren ignorar. Es muy triste que el TJUE (Tribunal de Justicia de la Unión Europea) haya efectuado una sentencia en la que señala a España y a su ley sobre desahucios como violadora de los derechos humanos y que el gobierno no solo no haga nada sobre ello sino que prefiere mirar hacia otra parte. Ahí fuera existe una realidad de miseria que no deseamos conocer, de personas a las que se les priva de vivienda existiendo alternativas para que ello no ocurra, el empleo creado -tan cacareado por el gobierno- es empleo precario digan lo que digan las cifras. No existe recuperación económica aunque nos hagan ver que "España va muy bien", la sanidad sigue teniendo entre sus gestores a personas que no solo no saben de ella sino que son los encargados por el poder de su malfuncionamiento para así tener la "excusa" tan gastada de "como este estamento público no funciona y existe mucho gasto, mejor cambiar a la empresa privada". Lamentablemente eso ocurre y no solo con la sanidad sino con la educación, el turismo, la vivienda...Vivimos en un país de democracia estrangulada que nos ahoga más cada día. Y el cambio ha de llegar del pueblo, como siempre ha sido. Y ha de llegar de las nuevas generaciones. Esas que no han crecido pensando en que ser pícaro es la ilusión de su vida. Esa generación que ha salido al mundo exterior y ha conocido otros espacios más libres, que conoce idiomas, que se relaciona con la gente y domina las tecnologías hasta el punto de que éstas puedan ser una pesadilla para el poder. Yo solo confío en que aún no falten muchas generaciones para que España sea por fin y de una vez un país en el que valga la pena vivir sin que se les caiga la cara de vergüenza a esta casta de gestores a los que les gusta hilar fino en sus intereses personales. Ah, pero, ¿es que alguna vez tuviéron vergüenza?

 

 

27/05/2015

  

Una Hoja Arrastrada Por El Viento

La tecnología y la naturaleza siempre han habitado polos opuestos. La grandeza del alma humana habita en tu bosque particular y ese lugar está donde tú estás. Tal vez hoy nos haya tocado vivir en espacios deshumanizados con términos como Internet, chats, foros sociales, blogs o incluso esta misma Web en la que te encuentras.

El espacio es el mismo que el de tu bosque favorito solo que en lugar de árboles, hojas, animales e insectos hay otro tipo de habitantes llamados bits and bytes, códigos binarios, Mp3 o podcasts.

 

 

Desde esta Web os doy la bienvenida a mi pequeño espacio natural lleno de sensibilidades, sueños y poesías que espero os hagan sentir que este bosque virtual existe realmente en nuestra imaginación. Un bosque que, poco a poco, se irá llenando de palabras, sonidos e imágenes donde poder descubrir el lugar más lejano y querido de nuestros sentidos.

 

 

 

Un beso y espero que disfrutéis del viaje.

 

Hoja