Desde La Hoja os deseamos

Amor, Paz y Felicidad

 

 

UNA PARADA EN EL ANDÉN

Especial Nuestras Canciones de Amor

 

En tus ojos me veo como soy y brillamos tan alto que no comprendo sufrir.

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"En Tu Mundo"

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Fotos y recuerdos,

Vienen hoy hacia mí,

De cuando te conocí,

Y te quise así.

 

Hace algún tiempo ya,

Cuando te empecé a amar,

Y no lo pude dejar,

Hoy te amo más.

 

ESTRIBILLO:

En las idas y en las vueltas,

En la lluvia y bajo el sol,

Llegará pronto ese día,

En que no te diga adiós.

 

Cuando tú no estás aquí,

Me siento como morir,

Es como en una estación,

Cuando el tren se va.

 

Ruego al cielo por tu amor,

Por juntos siempre estar,

Porque una vida sin ti,

Es playa sin mar. 

 

                             

No quiero estar arriba,
Solo quiero estar siempre juntos.
No quiero brillar como luz,
Mi vida gota a gota eres tú.


Aquí hay canciones,
Nuestro paraíso, la sencillez,
Porque somos más que líneas monótonas...


Estamos abajo, en nuestro sonido,
Cuando beso tu cara, manos, labios,
Entre tanta juventud,
Que el silencio conviertes,
Un palacio tuyo de interior.


Tu olor consumo,
Longitud sensual que escuchas,
Imagen a distancia,
Centro de la niebla,
Que solo tu sabes enrojecerme.


Para que en cada lugar,
Aun fatigada,
O sin ganas de vivir,
Saques lo mejor que aprendo,
Amarte.

 

"Pensaba que la peor cosa de la vida era terminar solo.

No lo es. Lo peor de la vida es terminar con alguien que te hace sentir solo".

 

Con una asignatura pendiente:"Amor".
Se rueda... ¿Dudar o amar?
El más cuerdo hace valores interesados, su ego, ese yo tan de hipócritas,

En un compuesto social de héroes,

Que valoran un montón de músculos y caras de antojos,

Sin importar lo que tenemos dentro del interior.

La nobleza de tu sabiduría: dar a quien necesite, sin complicaciones.

Tu fortaleza: regalar una sonrisa cuando en tus ojos nos vimos humanitarios.

Así comprendemos que no somos raros.

Lo hermoso del amor es amar y sentirse correspondido.
Desde donde te halles,

Nos dejas muchas dudas y así es la vida,

Nada está perdido, existe "amor".

 

Querido Robin,

 

Te escribo estas líneas desde el mundo que un día decidiste dejar, para recordarte que aquí abajo no te olvidamos. Todos estamos bien. Tu familia sigue adelante con sus cosas, tus amigos más cercanos te siguen echando de menos y yo, un simple aficionado al cine y contagiado por muchas de tus interpretaciones, te quiero decir que, allá donde estés, tampoco nos olvidamos de tu sonrisa. Esa que contagiaba a niños y grandes, a padres y abuelos, a perros y gatos. Muchos han dicho que llegaste a ser la sonrisa más amarga de Hollywood por tus problemas de salud y dramas personales pero yo seguiré pensando en ella como en una luz que siempre me iluminó en mis momentos más tristes.  

La primera vez que te vi en una pantalla fue en “Good Morning Vietnam” como el locutor de radio de las Fuerzas Armadas Americanas, Adrian Cronauer. Desde ese instante me cautivó tu voz, tu actuación, tu manera de expresarte ante la cámara.  Y también me sirvió, como no decirlo, para despertar ese duende que desde entonces llevo en mi interior como es mi amor a la radio. La gente ya te calificaba como un comediante genial pero que no sería capaz de interpretar nada más allá de la comedia. Fue entonces cuando les diste a todos el espaldarazo total con “El Club De Los Poetas Muertos” interpretando a John Keating quien, entre otras cosas, nos enseñó que no debemos dejarnos influir por la corriente, por la masa, por los convencionalismos, sino que debemos ser entes pensantes independientes, seres capaces de sonreír o de llorar cuando sea oportuno sin miedos ni temores, pero sobre todo nos enseñaste que debemos vivir, disfrutar el momento pues tal vez no se repita. Luego ya empezaste a interpretar a doctores, algo que siempre se te dio muy bien. Y lo hiciste, entre otras películas, en “Despertares”, donde hacías de Malcolm Sayer, un doctor que experimenta una nueva terapia sobre pacientes en estado catatónico. El paciente era tu amigo Robert DeNiro y la verdad es que los dos estabais realmente bien ahí. Más tarde llegó “El Rey Pescador” que, casualidades de la vida, iba a suponer una reflexión muy curiosa sobre tu propia vida porque en esta película tu amigo Jeff Bridges hace el papel de un locutor de radio de éxito quien, sin desearlo, induce en un oyente un comportamiento asesino para después suicidarse. El locutor, afligido por los hechos, decide dejar su trabajo para intentar suicidarse también y es entonces cuando tu personaje aparece, un vagabundo con problemas mentales llamado Parry quien dice ser un caballero medieval que está buscando el Santo Grial. El locutor decide ayudar a Parry en la búsqueda y así ve que la vida le está dando una segunda oportunidad.

Tu comedia llegó, sin duda, porque fue la que te marcó de por vida: “Señora Doutfire”. Ahí hacías realmente bien el papel de una canguro un tanto especial ya que intentas por todos los medios no separarte de tu familia, pese a que tu esposa –Sally Field- desea el divorcio. Y aunque el juez decide que no veas a tus hijos asiduamente, tú te las ingenias para verlos más a menudo ¿Cómo? Haciéndote pasar por mujer.

 Y así, cuando todos creían que solo la comedia era lo tuyo, les vuelves a dar una bofetada sin manos interpretando el papel de Sean Maguire, un psicólogo y terapeuta que debe lidiar con la mente prodigiosa de Matt Damon, un inadaptado víctima de su propia inteligencia y de una vida de miseria que no se merece pues no se valora realmente. Esta interpretación te valió un merecido Oscar, querido Robin, y yo no estaría nunca más de acuerdo en que fue un galardón merecido.

Luego vino Chris Nielsen en “Más Allá De Los Sueños” donde la vida te despreciaba llevándose a tus seres queridos para instalarte en ese mundo que está en otro lugar y al que se supone todos los seres humanos iremos después de la muerte. Era una película de arte y ensayo pero nadie se dio cuenta. Incluso te criticaron diciendo que lo único malo de ella era tu interpretación, ya sabes, comentarios realizados por esa gente que no te admitió nunca como actor dramático ya que siempre vieron en ti al clown, al payaso puro e irreverente que realmente nunca fuiste. Y aunque esta carta que te escribo no es un repaso pormenorizado por tu obra y tus películas, no quisiera concluir sin antes comentar tu interpretación de robot que busca respuestas a la propia existencia en “El Hombre Bicentenario”, donde deseas encarecidamente ser admitido como ser humano en una sociedad cada vez menos humana. Un robot que no desea seguir siendo máquina pues necesita vivir una vida plena como ser humano y se encuentra con la oposición de una sociedad burocratizada que no te admite pues tú lo único que deseas es existir.      

Como ves, querido Robin, los recuerdos y mensajes que nos dejaste en tus personajes van a acompañarnos durante toda nuestra existencia. Y cuando ya no estemos aquí, tú seguirás vivo en las siguientes generaciones pues ellas te seguirán admirando. Se harán homenajes a tu recuerdo, incluso habrá gente que se enriquezca contigo y tus memorias pero eso es algo que tu ya sabes que siempre pasa. Yo seguiré siempre recordando ese saludo cálido y lleno de energía que dabas al comienzo de las emisiones del programa “Buenos Días Vietnam” y desde mi humilde butaca de simple aficionado al cine te responderé siempre… “Buenos Días, Robin”.   

 

P.D.

Te dejo la canción que grabaste para el disco que hiciste con el productor de The Beatles, George Martin, ya sabes, el "Come Together" junto a Bobby McFerrin por si la habías perdido.  

Robin Williams & Bobby McFerrin "Come Together"

Una Hoja Arrastrada Por El Viento

La tecnología y la naturaleza siempre han habitado polos opuestos. La grandeza del alma humana habita en tu bosque particular y ese lugar está donde tú estás. Tal vez hoy nos haya tocado vivir en espacios deshumanizados con términos como Internet, chats, foros sociales, blogs o incluso esta misma Web en la que te encuentras.

El espacio es el mismo que el de tu bosque favorito solo que en lugar de árboles, hojas, animales e insectos hay otro tipo de habitantes llamados bits and bytes, códigos binarios, Mp3 o podcasts.

 

 

Desde esta Web os doy la bienvenida a mi pequeño espacio natural lleno de sensibilidades, sueños y poesías que espero os hagan sentir que este bosque virtual existe realmente en nuestra imaginación. Un bosque que, poco a poco, se irá llenando de palabras, sonidos e imágenes donde poder descubrir el lugar más lejano y querido de nuestros sentidos.

 

 

 

Un beso y espero que disfrutéis del viaje.

 

Hoja